Las lecturas de misa

jueves 16 de julio de 2020

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Año litúrgico 2019 ~ 2020
Tiempo Ordinario ~ Ciclo A ~ Año Par
Hoy celebramos:
Nuestra Señora del Carmen, <span class='cursiva'>memoria obligatoria</span>
 
Is 26,7-9.12.16-19: Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo.
Sal 101,13-14ab.15.16-18.19-21: El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
Mt 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón.
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
Za 2,14-17: Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti
Lectura sálmica: Lc 1,46-47.48-49.50-51.52-53.54-55: El Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo.
Mt 12,46-50: Señalando con la mano a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos
 
 
Is 26,7-9.12.16-19: Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo.
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Señor, en el peligro acudíamos a ti,
cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento.
Como la preñada cuando le llega el parto
se retuerce y grita angustiada,
así éramos en tu presencia, Señor:
concebimos, nos retorcimos,
dimos a luz... viento;
no trajimos salvación al país,
no le nacieron habitantes al mundo.
¡Vivirán tus muertos,
tus cadáveres se alzarán,
despertarán jubilosos
los que habitan en el polvo!
Porque tu rocío es rocío de luz,
y la tierra de las sombras parirá.
Sal 101,13-14ab.15.16-18.19-21: El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor:
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
Mt 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón.
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
Za 2,14-17: Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti
Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti -oráculo del Señor-.
Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío.
Habitaré en medio de ti, y comprenderás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.
El Señor tomará posesión de Judá sobre la tierra santa y elegirá de nuevo a Jerusalén.
Calle toda carne ante el Señor, cuando se levanta en su santa morada.
Lectura sálmica: Lc 1,46-47.48-49.50-51.52-53.54-55: El Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Porque ha mirado la humillación de su esclava,
desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón.

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Mt 12,46-50: Señalando con la mano a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos
En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
- Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.
Pero él contestó al que le avisaba:
- ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
Y señalando con la mano a los discípulos, dijo:
- Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.