Las lecturas de misa

martes 17 de noviembre de 2020

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Año litúrgico 2019 ~ 2020
Tiempo Ordinario ~ Ciclo A ~ Año Par
Hoy celebramos:
Santa Isabel de Hungría, <span class='cursiva'>memoria obligatoria</span>
 
Ap 3,1-6.14-22: Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos.
Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5: Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono junto a mí.
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
1Jn 3,14-18: También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.
Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9.10-11: Bendigo al Señor en todo momento.
Lc 6,27-38: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo.
 
 
Ap 3,1-6.14-22: Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos.
Yo, Juan, oí al Señor, que me decía:
-Al ángel de la iglesia de Sardes escribe así:
Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios
y las siete estrellas.
Conozco tu conducta;
tienes nombre como de quien vive,
pero estás muerto.
Ponte en vela,
reanima lo que te queda y está a punto de morir.
Pues no he encontrado tus obras perfectas
a los ojos de mi Dios.
Acuérdate, por tanto,
de cómo recibiste y oíste mi palabra:
guárdala y arrepiéntete.
Porque, si no estás en vela,
vendré como ladrón,
y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Ahí en Sardes tienes unos cuantos
que no han manchado su ropa;
ésos irán conmigo vestidos de blanco,
pues se lo merecen.
El que venza se vestirá todo de blanco,
y no borraré su nombre del libro de la vida,
pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre.
El que tiene oídos,
que oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.
Al ángel de la Iglesia de Laodicea escribe así:
Habla el testigo fidedigno y veraz,
el Amén, el principio de la creación:
Conozco tu manera de obrar
y no eres frío ni caliente.
Ojalá fueras frío o caliente,
pero como estás tibio
y no eres frío ni caliente,
voy a escupirte de mi boca.
Tú dices:
Soy rico, tengo reservas y nada me falta.
Aunque no lo sepas,
eres desventurado y miserable,
pobre, ciego y desnudo.
Te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego,
y así serás rico;
y un vestido blanco, para ponértelo
y que no se vea tu vergonzosa desnudez;
y colirio para untártelo en los ojos y ver.
A los que yo amo
los reprendo y los corrijo.
Sé ferviente y conviértete.
Estoy a la puerta llamando:
si alguien oye y me abre,
entraré y comeremos juntos.
A los vencedores los sentaré en mi trono, junto a mí;
lo mismo que yo, cuando vencí,
me senté en el trono de mi Padre, junto a él.
El que tiene oídos, que oiga
lo que dice el Espíritu a las Iglesias.
Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5: Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono junto a mí.
El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino;
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor.

El que no presta dinero a usura,
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra, nunca fallará.
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
1Jn 3,14-18: También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.
Queridos hermanos:
Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos.
El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.
Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.
Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9.10-11: Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
Lc 6,27-38: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo.
¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis la usarán con vosotros.