«Nuestros pobres será bendecidos...»

Acabo ayer, 23 de diciembre, la organización de las bolsas de alimentos para repartir entre las familias a las que la parroquia, a través de Cáritas, ayuda.

Si bien durante todo el año se prodiga la ayuda de Cáritas, la de Navidad tiene un valor especial, y requiere también un esfuerzo especial por parte de los que contribuyen con almentos o dinero, y por parte de los esforzados voluntarios que lo organizan todo.

Atrás de estas fotos que "solo" muestran bolsas blancas está la colaboración de muchas personas que han salido por un rato de sí mismas y de sus problemas para pensar en los demás: colegioos de la zona, Exmo. Ayto, empresas privadas, y también el granuito de arena que aporta cada niño o joven de catequesis y del junior en la colecta de alimentos de las celebraciones respectivas; todo se completa con lo que la propia Cáritas compra gracias a la campaña "bolsa y manta", así que nadie queda sin poner, de una u otra manera, en esta bolsa solidaria.

Y luego el fino trabajo de los voluntarios: que las bolsas sean equitativas, respetando las particularidades de las familias (con o sin bebés, hijos, etc.), para que a todos llegue no solo la necesidad mínima sino la abundancia que vene a traernos el Dios con nosotros prometido por los profetas:

El Señor ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña
un banquete de manjares suculentos,
un banquete de vinos añejados,
de manjares suculentos, medulosos,
de vinos añejados, decantados. 
Él arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos. 
Destruirá la Muerte para siempre;
enjugará las lágrimas de todos los rostros... (Is 25,6-7)