Las lecturas de misa

martes 28 de enero de 2020

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Año litúrgico 2019 ~ 2020
Tiempo Ordinario ~ Ciclo A ~ Año Par
Hoy celebramos:
Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria
 
2S 6,12b-15.17-19: Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vitores.
Sal 23,7.8.9.10: ¿Quién es el Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
Mc 3,31-35: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
Sb 7,7-10.15-16: Quise más la sabiduría que la salud y la belleza.
Sal 118,9.10.11.12.13.14: Enséñame, Señor, tus leyes.
Mt 23,8-12: No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
 
 
2S 6,12b-15.17-19: Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vitores.
En aquellos días, fue David y llevó el Arca de Dios desde la casa de Obededón a la Ciudad de David, haciendo fiesta.
Cuando los portadores del Arca avanzaron seis pasos, sacrificó un toro v un ternero cebado.
E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino.
Así iban llevando David y los israelitas el Arca del Señor, entre vítores y al son de las trompetas.
Metieron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado.
David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor, y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los Ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno después se marcharon todos, cada cual a su casa.
Sal 23,7.8.9.10: ¿Quién es el Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria?
El Señor, Dios de los Ejércitos:
él es el Rey de la Gloria.
Mc 3,31-35: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo:
-«Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó:
-«¿Quienes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo:
«-Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»
O bien se pueden tomar del propio (tomo V):
Sb 7,7-10.15-16: Quise más la sabiduría que la salud y la belleza.
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso.
Que me conceda Dios saber expresarme y pensar como corresponde a ese don, pues él es el mentor de la sabiduría y quien marca el camino a los sabios.
Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y toda la prudencia y el talento.
Sal 118,9.10.11.12.13.14: Enséñame, Señor, tus leyes.
¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti.

Bendito eres, Señor;
enséñame tus leyes.

Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca.

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas.
Mt 23,8-12: No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.