Un año más el Colegio Regina Carmeli celebra al beato P. Palau

El pasado viernes 6 de noviembre el colegio Regina Carmeli, perteneciente a la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, celebró con una solemne eucaristía la festividad de su fundador, el carmelita español B. P. Francisco Palau, beatificado por el papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1988 (ver reseña al pie). 
El colegio, además de impartir enseñanzas que potencien las capacidades intelectuales, dedica especial atención a la formación humana y espiritual de los alumnos. Fue fundado en el año 1965, y como colegio concertado imparte formación Infantil, Primaria y E.S.O.
En este año difícil para las escuelas concertadas por los intentos de algunas líneas políticas de acallar las voces plurales, ahogando económicamente a los colegios no públicos, nos unimos de manera especial a la celebración, y al ruego que la Congregación eleva para que la intercesión de su Fundador ayude a encaminar la institución.

 

 

     

 

Acerca del beato Palau

Nació en Aytona (Lleida) el 29 de diciembre de 1811, de familia pobre y muy cristiana. En 1828 ingresó en el seminario de Lleida, donde estudió filosofía y teología durante cuatro años. En 1832 vistió el hábito de carmelita teresiano en Barcelona, donde profesó al año siguiente. Fue ordenado sacerdote en 1836. Se entregó de lleno al apostolado y a la oración. Vivió doce años exiliado en Francia (1840-1851) y vuelto a España, se le confinó injustamente a Ibiza (1854-1860).

En la soledad del Vedrá, majestuoso islote frente a Ibiza, vive las vicisitudes de la Iglesia inmerso en su misterio. En Baleares funda el 1860 dos congregaciones religiosas: Hermanas Carmelitas Misioneras y Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, que encarnan su espíritu y hacen que el padre Palau siga aún hoy vivo en sus hijas. La reina Isabel II interviene para que regrese a España, donde organiza su intenso apostolado. Ha medido sus fuerzas con todos los obstáculos y cuenta con la gracia para ganar todas las batallas que le presente el enemigo.

Dotado por Dios con el don de profecía y milagros, tuvo que soportar varias denuncias y juicios por las numerosas curaciones que hacía sin ser facultativo. En varias ocasiones practicó los exorcismos con el más cumplido éxito. Predica misiones populares en las islas y en la península, extendiendo la devoción mariana a su paso. Viaja a Roma en 1866 y de nuevo en 1870 para presentar sus preocupaciones sobre el exorcistado al papa y a los Padres del Concilio Vaticano I.

Muere en Tarragona el 20 de marzo de 1872 a los 61 años de edad. En 1988 es beatificado por el papa Juan Pablo II. Entre los carmelitas su fiesta se celebra el 7 de noviembre.

(Tomado de «Los santos carmelitas», del P. López-Melús, O.C. a través del web El Testigo Fiel)