Navidad de un año difícil

Con nuestras mascarillas, con toque de queda que impidió celebrar la Misa del Gallo a las 12 de la noche, con limitación de aforo en el templo, y familias que no se han podido reunir, la Navidad, sin embargo, se ha hecho presente entre nosotros. Hubo en nuestro templo y en la Iglesia en general una convicción compartida: estas "reducciones" de los exterior son una oportunidad de volver a lo esencial: un niño pequeño, en un portal, cuidado solo por sus padres y unos alientos animales solidarios.
El belén de nuestro altar expresa muy bien esa reducción a lo mínimo.
Aquí algunas fotos -de Félix Perona García- de la misa mayor del propio día de Navidad, a las 12h.