«El altar dorado de la Palabra de Dios...»

P. Juan: -Niños, ¿dónde está presente Jesús?
-¡En la eucaristía!
-¡En el amor!
-¡En la creación!
P. Juan: -¿Y dónde más? Os doy una pista: ¿veis algo nuevo en el templo?
-Sí -dice un niño muy serio- ese altar dorado de la Palabra de Dios....

Este pequeño diálogo ocurrió el sábado en misa con niños. Y ni un teólogo podría haber definido mejor la importancia del ambón en el templo: el altar de la Palabra de Dios.
El águila que teníamos, que evocaba al evangelista San Juan, era un hermoso símbolo, pero en el fondo, no llegaba a ser ambón, se quedaba en atril... con la incomodidad añadida de que a los lectores de estatura media-baja, los tapaba, se escuchaba la voz, sin poder ver al lector.
La parroquia ha dado un paso adelante de importancia al realzar el lugar litúrgico de la palabra de Dios con el nuevo ambón, realizado al estilo de los demás elementos del templo, y en especial consonancia con el templete de San Pedro y sus columnas corintias.
El jueves de la Anunciación fue el estreno, pero el viernes de dolores fue la "puesta de largo", ya que buena parte de la comunidad se hallaba presente, y Don Juan enfocó parte de su homilía en poner en valor el nuevo ambón, haciendo notar, por ejemplo, que fue precisamente el día de la Anunciación, el día en que la Palabra se hizo carne, cuando lo estrenamos. Fue una valiosa catequesis sobre la Palabra y su lugar privilegiado en la comunidad cristiana.
Debemos ahora hacer honor a la Palabra y dignificarla aun más ampliando el conjunto de lectores y mejorando el conocimiento bíblico para llegar a sentir en profundidad lo que en este altar se lee.