Triduo y misa de la Virgen de Fátima

Como cada año, el día de la Virgen de Fátima es ocasión para que la parroquia se acerque de una manera más concreta y visible a los ancianos y enfermos de la comunidad, a través de una misa con características especiales, ya que en ella -que se celebra más temprano para favorecer la participación- se imparte el sacramento de la unción de los enfermos.

Hasta hace unos 50 años era normal llamar a este sacramento "extrema unción", con lo cual se limitaba su administración a aquellos enfermos que podían considerarse terminales, generando más bien rechazo que considerarlo lo que verdaderamente es: una fuente de gracia que proviene del mismo Jesús que tuvo a los pobres, los marginados y los enfermos como la porción más querida de su pueblo.

Aunque afortunadamente la enseñanza de la Iglesia se rectificó en este punto, muchos católicos siguen sin asimilar el sentido del sacramento y su fecundidad espiritual en la vida de todos, que pasa siempre por la alternancia de salud y enfermedad.

Por eso es tan propicia y preciosa esta ocasión anual que nos brinda la parroquia, en la que nos acerca el sacramento despojado de toda connotación "terminal".

La misa -organizada por la Cofradía de la Virgen de Fátima- vino precedida de un triduo que está entre los muy concurridos de la parroquia.

Impartieron el sacramento de la Unción D. Juan y D. Ever, y el diácono Carlos Maza Serneguet, vocación de nuestra parroquia y actualmente entre los jesuitas, que estuvo unos días de visita en su casa.