Confidencias para el mes de julio

Señor: en mis encuentros contigo, quisiera responderte como lo hizo el Centurión. Que al ver que "se moría el siervo que tanto quería" no lo duda y se pone en marcha para encontrarte. Hablarte con su sinceridad: "tienes un criado que está en cama, paralítico y sufre mucho" .Agradecer tu disposición por venir a mí: "Yo iré a curarle" olvidando tu omnipotencia y conociendo mi pequeñez. Gracias por tu misericordia , por no acordarte de mis desamores y por concederme el don de reconocer que" no soy digno que el Hijo de Dios venga a mi casa".

Me veo Señor, en ese criado enfermo que "yace en casa paralítico con terribles sufrimientos". Reconozco mis miserias y como el Centurión no considero digno que Tú vengas a mi casa a la casa de un pecador. Me conmueve tu desvelo por mí, pues aún sabiendo quien soy, deseas con ansias venir a mi casa, que te preocupes por lo que te pido, que sientas como propio mi dolor y te conmuevas. En palabras del Papa Francisco: "El Señor, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había caminado para encontrarse con el Señor, pero lo había hecho con fe. Por eso no sólo él se ha encontrado con el Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por Él". 

Señor : pienso cuando voy a comulgar que, no solo yo te recibo a ti, sino que Tú me recibes a mí. Que al recibirte no te importa que mi nada se funda con tu divinidad, mi condición de pecador con tu santidad, tu ansia de amarme con mi indiferencia. Que en mi oración de "no soy digno que entres en mi casa" reconozca que recibo al Hijo de Dios, que llevado por su gran amor se hace presente en ese trozo de pan para hacerte cercano a mi humanidad. 

Reconozco Señor, que como humano no te puede acoger como Tú mereces, que no todo lo que guardo en mi casa es digno de tu presencia, y solo te puedo ofrecer mi deseo de ser todo tuyo. En palabras de Teresa de Jesús "Holgarse ante la emoción que produce el encuentro con un amigo entrañable. Cristo entra en Teresa y ella entra con él en el interior de su alma. Ya sería para mí un privilegio el lograr aunque sólo sea tocar sus vestidos"

Me consuela oír tus palabras: "éste es mi deseo Padre: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria. Que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos". 

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

Señor: ante tu deseo de entrar en mi casa para formar parte de mi vida, quiero no defraudarte y ofrecerte lo mejor de mí, que sea mi alma el sagrario donde Tú puedas descansar. Todo lo que hay en mi te es conocido y por eso sabes que mi mayor deseo es amarte y poner todo lo que soy y tengo a tu disposición. Gracias Espíritu Santo, por infundirme el don de la fe, por ver en la custodia a Jesús de Nazaret, y por reconocer al Hijo de Dios cuando te recibo en la comunión . Madre mía sé mi abogada, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Sea por siempre bendito y alabado