La parroquia celebró el retiro de Adviento, dentro del contexto de la Hora Santa de los Jueves, en donde nuestro Párroco nos reflexionó sobre este tiempo de espera- esperanzada. Lo definió como el tiempo donde el Señor se nos muestra de una forma cercana, advirtiendo que es Él quien viene a buscarnos, es Él quien nos busca y nos espera. Jesús llama a mi puerta, el Maestro está aquí y me llama. Él es el que está en actitud de Adviento.
Nos indicaba la forma de acogerlo, cómo manifestar el amor que la Trinidad nos entrega. El adviento es LUZ , la presencia de Dios en su Palabra, por eso debemos ser luz para los demás, anunciadores del Dios del Adviento, luz para salir de las tinieblas. El Adviento es ESPERANZA, porque es el final del que realmente se hace presente. El Adviento es AMOR, el Dios que viene es amor, un amor de entrega y cercanía y nosotros somos Adviento del Espíritu Santo. La Humanidad está llamada a amar a Dios, hay huellas de Dios en todo el mundo porque Dios es patrimonio de todos.
El Adviento es venida porque Dios ha venido en su Hijo, en mi propia carne haciéndose presente en nuestras vidas, en las Escrituras. Leemos en el Profeta Isaías: “Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Dios” ¿Quién puede hacer de sus espadas rejas de arado, y de sus lanzas hoces?
Finalizó don Juan la reflexión diciendo que el Adviento nos advierte que debemos estar despiertos para que las brisas del mundo no nos adormezcan.
