Señor: Tú tienes razones que yo desconozco, para que me concedas vivir un año más. Pienso que deseas que te ame más, que te dé lo que hasta ahora te he negado, que perdone al que me cuesta hacerlo, que lleve tu palabra y consuelo al que hace tiempo me espera, que no demore el tiempo para perdonar, para amar, rectificar. Tú vas delante de mis pasos y lo que para mi será un año nuevo, Tú ya lo tienes programado antes de que yo naciera. “No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda” Me has creado para cumplir la misión que desde antes de la creación del mundo me has asignado. Tú has querido que yo existiera y lo has hecho con un propósito.
Me alegra saber Señor, que soy un pensamiento tuyo, que soy un sueño de Dios, que el Señor de cielos y tierra me tiene presente, que te interesa mi vida, que apuestas por mí un año más aún sabiendo que te voy a fallar. “Déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después” Esperas que responda como Tú lo tienes previsto, dando fruto. Para conseguirlo me riegas y abonas con tu gracia, me preparas encuentros luminosos, me revelas cada día algo nuevo en tu palabra; me citas ante el sagrario para compartir amores y soledades con el Señor de Cielos y Tierra y me concedes un año más para gastarlo en adorarte y alabarte.
Me dices que: “No debo vivir de mis logros ni abatirme por los errores del pasado sino que prosiga, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”. Me recuerdas que ni los años ni el sufrimiento deben impedir estar cerca de ti porque en “medio de la adversidad el Señor permanece en nosotros” No te sirvió de excusa estar clavado en la cruz para orar, para pedir al Padre que perdonara a los que te crucificaban, para prometer el paraíso al buen ladrón y para entregarnos a María como madre.
Nada llegará a mi vida que no contribuya a lograr mi santificación, que Tú no lo conozcas, sabiendo que puedo realizar todo lo que me pides. Deseas que acate tu voluntad, que acepte tus proyectos, que ponga en mis labios el “si” de María, sabiendo que es el camino para mi santificación. Que deje en manos de tu Providencia mis proyectos, que cambie mis seguridades por las tuyas y “que robe tiempo al ordenador y se lo de al sagrario”.
-Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
Señor: por muchas vidas que me dieras no serían suficientes para agradecerte todo lo que me concedes. Dame la luz necesaria para que pueda reconocer que quien me quiere, quien me llama por mi nombre, quien me ha escogido para ser su amigo, es Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios vivo, el Dios y Hombre verdadero. Señor: que en la distribución de estos nuevos tiempos que me das, guarde para ti los más importantes, los más duraderos, los más íntimos y que la Virgen María me aconseje para saber los que a ti más te agradan.
-Sea por siempre bendito y alabado
