Confidencias de Pascua de Resurrección

Señor: creo que todo lo que llega a mi vida Tú lo conoces y si lo apruebas es porque deseas que a través de esos acontecimientos me encuentre contigo y cumpla tu voluntad. Por el dolor, la contrariedad o el éxito te doy gracias por ser caminos que me trazas para encontrarme con el Jesús de Nazaret que por mi amor se hizo hombre y entregó su vida para salvarme.

Ningún episodio de mi vida por insignificante que sea, es casual, todo lo tienes previsto para completar la obra maestra que quieres construir en mí. Solo me pides mi “sí”, que te deje hacer, que te dé la oportunidad para que puedas cumplir tus proyectos. Me adviertes que el sufrimiento y el desaliento serán compañeros de camino, pero junto a ellos, Tú me acompañas y te adaptas a mis altibajos, me quieres tal como soy. No hay ningún mal que deba afrontar que Tú no lo compartas conmigo. “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” No me prometes eliminar el dolor por el contrario, me dices que si quiero seguirte lo debo hacer por la senda de la prueba y por el camino de la Cruz.

Señor: el enemigo me tienta y en mis noches oscuras me pide que te pregunte ¿por qué a mí? ¿Por qué a los que más quieres les ofreces la cruz? Me propone gozar de tu resurrección sin recorrer el camino del Calvario, perderme entre la multitud para evitar ser tu cirineo y esquivar mi encuentro con el pobre que pide pan y abrazo.

No siempre, Señor, mi estado de ánimo está dispuesto a rezar. Paso por momentos de angustia, de sufrimiento, de “Huerto de Olivos”. Momentos en los que no te veo, que todo sale mal y tu voluntad y la mía se enfrentan. Etapas que parece que el tiempo se detiene en lo adverso, que desaparecen los sueños y la esperanza. Es fácil Señor, decir “te quiero” en tiempos de bonanza, pero que difícil hacerlo en la adversidad, en la enfermedad, en la amargura.

-Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

Señor: necesito sentir tu Resurrección, saber que estás vivo, que no eres una figura que pasó, que existió en un tiempo y se fue. Creer que con tu resurrección no tienen fundamento mis inseguridades, mis miedos. Señor: Que ante las dudas te vea presente en el Santísimo Sacramento y como la Virgen María acepte tu voluntad con alegría, incluso en medio del sufrimiento.

-Sea por siempre bendito y alabado