Confidencias de mayo, mes de María

Señor: la Iglesia me invita en este mes dedicado a la Virgen María a que me alegre, porque ya has dejado el camino del Calvario y el sepulcro está vacío. Que te contemple vivo y presente en la Eucaristía y comprenda que tu final no era la cruz, sino la resurrección por la que has vencido tu muerte y la mía, me has abierto las puertas del cielo y descubierto que tengo un Padre que me ama.

Señor: mi alegría por tu resurrección deseo compartirla con la Virgen María, tu madre y la mía. "Reina del cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor, a quien has merecido llevar, ha resucitado según su palabra, aleluya” San Juan Pablo II afirmaba que “María «es la única que después de la muerte de Jesús, mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrección”

¡Alégrate llena de gracia! como lo hicieron cielos y tierra cuando por tu “si” obediente a la voluntad de Dios, hizo posible la obra de la redención. Alégrate madre, porque tu consentimiento al concebir en tu seno al Hijo de Dios, fue ““una gran alegría que lo será para todo el pueblo” Alégrate madre porque la venida del Espíritu ha hecho posible que creamos sin ver y salgamos sin miedo de nuestro “cenáculo”

Gracias madre por enseñarme que la fe es el camino para encontrarme con Jesús. Que aunque no lo entienda, me fie de Él y que “se cumpla su voluntad y no la mía” Que cuando aparezcan mis noches oscuras, piense tus palabras del Magníficat: “la grandeza y la misericordia de Dios es infinita, es fiel a sus promesas y siente predilección por los humildes”

Señor: gracias por darme a Maria como madre. Concédeme las gracias necesarias para que pueda cumplir con su deseo de “hacer lo que Él me diga” y poderla acoger en mi casa como lo hizo Juan. Que cuando vea que me “falte el vino” confíe en ella para que interceda ante ti Señor, porque Tú no le niegas nada. Con palabras del Papa Francisco te digo: “A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz” e imitando su disposición te diga: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

-Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

-Sea por siempre bendito y alabado