Señor: me dices en el evangelio que “Cuando rece no use muchas palabras, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”. El silencio, con palabras del Papa Francisco: “es poderoso, puede expresar un dolor indecible ante la desgracia, pero también, en los momentos de alegría, un gozo que trasciende las palabras” Tú Señor te hiciste silencio en el pesebre y en la cruz; en el Huerto de los Olivos y en la Pascua. San Pablo dice que el misterio del Verbo encarnado estaba “guardado en secreto desde la eternidad” enseñándonos que el silencio custodia el misterio, como María custodió en su seno y “meditó en su corazón la vida de su Hijo”.
Tú Señor, elegiste la soledad y el silencio para orar: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” Tenías que estar unido al Padre y confirmarle que a pesar de no ser recibido por el mundo, abrazarías la muerte en la cruz porque era la voluntad del que le envió.
Señor: ve en mi oración del silencio la forma de imitarte, de cumplir con tu voluntad y decirte que te quiero. “El silencio, cuando nace del amor, no aísla sino que une” Silencio y Amor van de la mano. Son dos caminos unidos para vivir con sentido este momento, “dos músicas sinfónicas a las que hay que prestar atención para comenzar la danza” Es el silencio el camino seguro para estar unido a ti y poder hablar de amores cuando las palabras no lo saben decir. “ Por más grande que sea nuestra admiración por ti, Señor, tu gloria supera lo que nuestra lengua puede expresar» (San Efrén)
Tú, Señor, me hablas en silencio con tu Palabra y tu presencia real en el Pan Eucarístico. Me hablas, cuando recibo los Sacramentos y cuando atiendo al hermano. Me habla en silencio de ti la creación, la historia y las personas que a diario caminan conmigo. Envíame el Espíritu Santo para que pueda descifrar tus mensajes y renunciando a mi lógica, abrace el Plan que me has asignado. “María es la madre de la escucha, escucha atenta de Dios y escucha también atenta de los acontecimientos de la vida” (P. Francisco)
-Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
“Él fue al monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” El Papa León XIV nos ha dicho: “Tú Señor, sigues buscando adoradores que te sirvan en espíritu y en verdad porque desde la oración del silencio ante el sagrario, se construye la paz del mundo. Necesitas testigos del silencio, para callar los ruidos del mundo” San Juan de la Cruz asegura que: “El silencio es adoración cuando abrazas la cruz sin preguntar por qué”
-Sea por siempre bendito y alabado
